Materiales
- Dos globos pequeños
- Dos trozos de cuerda de 15 cm. cada uno, y otro de 50 cm., aproximadamente
- Una regla de 40 cm
- Cinta adhesiva
- Una hoja de papel para anotaciones
Método
Ata un globo a cada extremo de la regla, teniendo cuidado de usar exactamente la misma longitud de cuerda.
Suspende la regla con los globos a la cuerda de 50 cm por el punto medio, dejándola en equilibrio.
Con la cinta adhesiva, fija el extremo de la cuerda a un muro, dejándola a la altura de los ojos.
Por detrás de la balanza que has armado, pega la hoja de papel al muro. Marca con un lápiz la ubicación de los bordes derecho e izquierdo de la regla.
Desata uno de los globos e ínflalo (¡no hasta reventarlo!). Vuelve a amarrarlo al mismo trozo de cuerda.
Aleja con cuidado tu balanza del muro, para permitirle que se ajuste. Apóyala cuidadosamente en el muro y verifica la posición actual de la regla. Márcala con el lápiz nuevamente. ¿Está la regla nivelada? ¿Pesa un globo más que otro?
El peso de nuestra atmósfera
Haz un pequeño experimento: mueve tu brazo rápidamente. ¿Sentiste algo sobre o detrás de tu mano? Eso es el aire: nuestra atmósfera. Ella nos rodea como un invisible "océano" de gases y partículas sin límite definido, que se extiende hacia el Universo, desde la superficie de la Tierra, por miles de kilómetros.
Hace millones de años nuestro planeta tuvo una atmósfera distinta a la actual, que poco a poco se transformó en el manto protector que nos rodea y permite la vida. Al analizar burbujas de aire primitivo atrapadas en el hielo hace 100 mil años, los científicos lo comprobaron. ¿Por qué ha cambiado y sigue cambiando?
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